lunes, 26 de abril de 2010

TALLER VIVENCIAL Y
CURSO DE FORMACIÓN EN
PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL ORGÁNICA

”IN-CORPO-ANDO MI SOMBRA”

La propuesta consiste en vivenciar, conectarse concientemente con aspectos rechazados y negados atrapados en el propio cuerpo para integrarlos. Reconocer  arquetipos familiares y personales latentes que nos llevan a anclar nuestra realidad en un pasado estancado, retenido por emociones no vivenciadas, para desmitificarlos, y poder crear conscientemente nuestro continuo presente.

La modalidad es netamente corporal y consciente, ampliando la mirada hacia los niveles emocional, mental, social y transpersonal. Se despliegan herramientas de distintas corrientes terapéuticas corporales y transpersonales.

El TALLER  VIVENCIAL: “IN- CORPO- ANDO MI SOMBRA” es para quienes estén interesados en:

·                     Resolver y elaborar mediante trabajos vivenciales pautas y conflictos  personales, familiares,                           vinculares
·                     Aplicar en su propio proceso herramientas de autoconocimiento a través del trabajo corporal
·                     Elaborar bloqueos y dificultades personales (tensiones, disfunciones, fobias, angustia) dentro de un proceso gradual
·                     Transformar aspectos propios profundos que necesitan ser reconocidos, aceptados e integrados
·                      Ampliar su conciencia,  apuntando hacia una autorrealización.

EL TALLER SE REALIZA EL SEGUNDO SÁBADO DE CADA MES, DE 14 A 18HS,
DURANTE LOS MESES DE MAYO A NOVIEMBRE.

El CURSO DE FORMACIÓN  EN PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL ORGÁNICA es para quienes deseen profundizar en el conocimiento teórico-vivencial y aplicarlo en su actividad profesional, facilitando procesos en otros. Dirigido a estudiantes y profesionales de la salud, de terapias complementarias y corporales, Prof. de yoga, e interesados en general en ampliar su nivel de autoconocimiento.

MODALIDAD DE DICTADO:

·                     Dos reuniones quincenales de 2 horas de duración al mes. (4 cuatro horas mensuales)
·                     Encuentros intensivos de trabajo corporal. (Fechas y horarios a estipular con el grupo)
·                     Se entregan apuntes y material didáctico en CD y DVD sin cargo.
·                     Se propicia un trabajo comunitario final.
·                     Quien accede al CURSO puede asistir sin cargo al: TALLER VIVENCIAL In-Corpo-ando mi sombra” se realiza el segundo sábado de cada mes, de 14 a 18hs, durante los meses de Mayo a noviembre.

Solicitar por mail el programa de Estudio.
Para los interesados del interior o de otras provincias consultar modalidad a distancia.

Inscripción previa por mail o telefónicamente
Lugar del taller: Jardín Botánico CORDOBA Yunyent 5491
 Bº Quebrada de las Rosas - Córdoba Capital

Próximo evento: sábado 8 de mayo de 2010 de 14 a 18hs.
Coord. Lic. Ma. Eugenia Fernández
maeugeniavfernandez@hotmail.com - Tel.: 0351-155288775

lunes, 5 de abril de 2010

Primer Encuentro del Ciclo anual: Sábado 10 de Abril de 2010 de 14 a 18hs.

Ciclo de Talleres Vivenciales: 
"In-CORPO-ando mi sombra"

Sábado 10 de Abril de 2010 de 14 a 18hs.

"Liberando las tramas ocultas...
Al encuentro de las lineas de tensión transgeneracionales encarnadas en el devenir de mi vida..."

Este taller es el primero de una serie de talleres mensuales, a realizarse el segundo sábado de cada mes, en el mismo lugar y horario.

Se irán realizando trabajos grupales e individuales progresivos de profundización y  elaboración, dentro de un PROCESO de integración de aspectos no aceptados o rechazados como propios; para poder adquirir un entrenamiento en la búsqueda de la expansión de conciencia y otorgarnos mayor plenitud.

El abordaje es dinámico, vivencial y profundo. 

En este primer taller se focalizará la actividad en el reconocimiento de pautas, creencias y mandatos (familiares, sociales y biográficos) anclados en el cuerpo y en la experiencia vital presente para que, una vez reconocidos puedan ser liberados y dejen de hacer síntoma en nuestra vida presente. 

La intención es desbloquear emociones atrapadas en lo somático que nos restringen la espontaneidad y la fluidez expresiva.

No es necesario poseer experiencia anterior, sí en cambio, poseer interés y compromiso personal con un proceso de autoconocimiento.

Lugar: Jardín Botánico de Córdoba

Arancel: $180

Coordina: Lic. María Eugenia Fernández

Consultas e Inscripciones a:
o 0351-155288775

Inscripción previa por mail o telefónicamente
Asistir con ropa muy cómoda.

lunes, 22 de marzo de 2010

Ecopsicologia


El término ecopsicología, primero usado por el escritor y teórico Theodore Roszak en su libro de 1992, La Voz de la Tierra, se define libremente como la conexión entre la ecología y la psicología humana. Roszak sostiene que los seres humanos pueden curar lo que él llama su “enajenación psicologica” de la naturaleza y construir una sociedad más sostenible si reconocen que todos tenemos un enlace emocional innato con el mundo natural.
La premisa básica es que funcionamos bajo la ilusión que la gente no es parte de la naturaleza, y que los seres humanos probablemente derivan más consuelo e incluso inspiración mediante contacto con el mundo natural—con el cual se desarrollaron a través de milenios—que con los relativamente recientes inventos de la sociedad urbana moderna. Distanciándose de la naturaleza, Roszak mantiene que hay consecuencias psicologicas negativas para la gente y también lleva a la devastación ecológica a manos de una sociedad que, consecuentemente, carece de empatía hacia la naturaleza.
En un ensayo más reciente llamado “Ecopsicología: Ocho principios,” Roszak, que eventualmente fundó el Instituto [no lucrativo] de Ecopsicología, indica que la base de la mente es el inconsciente ecológico, que, si se reprime, pueden llevar a un tratamiento “desquiciado” de la naturaleza. “Para la ecopsicología, la represión del inconsciente ecológico es la raíz más profunda de la locura colusoria que vemos en la sociedad industrial,” escribe él, agregando que el “acceso abierto al inconsciente ecológico es la trayectoria a la cordura.”
Mientras que muchos sicoterapeutas han adoptado aspectos de la ecopsicología al tratar varias enfermedades mentales y desórdenes psicológicos, las enseñanzas de Roszak y de otros contribuidores al campo todavía en desarrollo pueden ser provechosas incluso para aquellos que no necesitan cuidados de un terapeuta. Por ejemplo, John V. Davis, catedrático de Naropa University que enseña y escribe sobre ecopsicología, dice que meditando al aire libre, participando en retiros en zonas vírgenes, tomando parte en festivales o celebraciones basadas en la naturaleza o en el cambio de estaciones u otros fenómenos naturales, apoyando actividades de respeto a la Tierra—tales como trabajo ambiental de restauración o de defensa, y pasando tiempo alrededor de animales (inclusive animales domésticos, que se ha demostrado poseen efectos curativos con los ancianos y personas afectadas por incapacidades psicológicas) son algunas de las maneras en las cuales la gente puede usar la disciplina diariamente para beneficio de su salud psicológica.
Conseguir que los niños dediquen más atención a la naturaleza y la vida al aire libre es considerada por los proponentes de la ecopsicología como cosa clave a su desarrollo, especialmente en la edad tecnológica que ahora ocupamos. Richard Louv, autor del libro, Ultimo niño en el bosque: Salvando Nuestros Niños del Desorden de Deficiencia de Naturaleza, sostiene que los niños están tan obsesionados con la televisión y los juegos de video que han perdido su conexión al mundo natural. Esta desconexión, Louv mantiene, ha llevado no sólo al deterioro agudo de la salud entre nuestra juventud (incluyendo la obesidad), sino también a la larga a problemas de salud mentales y espirituales. Su trabajo ha estimulado un movimiento mundial para presentar a más niños las maravillas de la naturaleza a través de diversas actividades tanto planeadas como espontáneas.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Cartas que salen del cuerpo...


Cartas que salen del cuerpo » Nº 21 - ¡Soy Naturaleza! (10/12/09)

Última actualización: 31/01/2010




¡Soy Naturaleza!
Julio Monsalvo
Veía a la Naturaleza por fuera. La Naturaleza era lo que me rodeaba, los bosques, las aves, los ríos… ¡y no me preguntaba qué era yo!     
Sentir “¡Soy Naturaleza!”, fue una luz que iluminó mi ser.
Es la vivencia más bella que he vivenciado y se lo debo especialmente a los Pueblos Originarios.
La Vida me ha regalado el “serestar” con Pueblos Originarios en el Norte Argentino.
        
En 1976 llego con mi familia al Oeste Chaqueño, buscando un “exilio interno” ante el terror represivo impuesto por el gobierno militar.
        
 Nos ampara una institución ecuménica que propicia proyectos destinados al Pueblo Originario Qom.
Me zambullo en un escenario en donde se manifiesta lo multicultural con todos sus coloridos.
Familias de inmigrantes provenientes en su mayoría de Europa del Este, dedicadas al comercio y a la producción algodonera.
Comunidades criollas con los cautivantes matices que ofrecen las influencias santiagueñas y salteñas
Y el fascinante mundo del Pueblo Originario Qom con el que tenemos contacto cotidiano.
Lentamente aprehendo que las diferencias entre culturas tienen raíces muy profundas.
La relación día a día con el Pueblo Qom, me hace comprender que las raíces de cada cultura son los valores.
Descubro estos valores en la medida que percibo que las actitudes y las expresiones en el lenguaje, evidencian distintas maneras de ver el mundo.
        
 Con diversos grados de intensidad conozco también a los Pueblos Originarios Wichí, Mocoví, Pilagá y Guaraní, con la singularidad de sus idiomas, costumbres e historias.
Me voy dando cuenta de la similitud de sus valores esenciales los cuales generan actitudes respetuosas, tales como pedir permiso al río y al monte para obtener los alimentos, compartir lo que se obtiene, tratar a sus niñas y niños con ternura y sin violencia.
El gran descubrimiento que transforma mi vida personal, es el “sentido de pertenencia” de todos estos Pueblos. Sentido de pertenencia a la Naturaleza, pertenencia a la Vida.
Este sentido de pertenencia lo hallo también en otros Pueblos Originarios en diversas partes del mundo.
Alayna Watene representa al Pueblo Maorí, de Aotearoa, en la I Asamblea Mundial de Salud de los Pueblos, realizada en Bangladesh en diciembre de 2000.
 Aotearoa significa “Tierra de la larga nube blanca”. Es la manera que poéticamente los maoríes llaman a su Tierra. El invasor la llamó Nueva Zelanda.
Allí está Alayna con su bandera roja, blanca y negra. En algún momento de su discurso expresa: “No sé de dónde salió el dicho ‘pienso luego existo’... No nos gusta... Comparto lo que dice mi Pueblo: Pertenezco por lo tanto soy”.
También encuentro este sentido de pertenencia en las familias campesinas criollas de nuestro Norte, especialmente en las mujeres campesinas, en las queridas “doñas”, como se dicen y se llaman entre sí con respeto y cariño.
Doña Santa, en Fortín Olmos,  nos decía: “¿Por qué arrancar una planta de raíz? A ella la hizo Dios al igual que a mí. Es tan importante como yo. Es mi hermana. Tengo que ir con cariño, explicarle que le voy a sacar un cogollito para hacer un tecito para mi ahijadita”.
Una “Doña” también del Norte, nos recibe en una oportunidad con esta reflexión: “…lo primero es ver si el suelo está vivo… si el suelo no está vivo ni hablar de salud… Con suelo vivo tendremos plantas sanas, animales sanos y también personas sanas…”
Estas sencillas palabras han sido para mí la mejor definición de Salud de los Ecosistemas, la salud de la casa con su mundo de relaciones.
El Ecosistema Planeta Tierra, nuestra casa, está enfermo y grita de dolor por las agresiones que le infligen algunos seres humanos de la cultura dominante.
Cultura que desde hace más de 500 años, impone al mundo su modelo civilizatorio con la lógica utilitarista del tener y acumular.
El hombre de esta cultura, y subrayo “hombre” como género, al perder el sentido de pertenencia a la Naturaleza, se cree el centro de todo, se pone fuera de la Vida y no ve a la Naturaleza sino como “una bodega de recursos” que está a su disposición.
Es la cultura del paradigma antropocéntrico, con mayor propiedad debería llamarse androcéntrico.
Esta cultura, como todas, produce conocimientos a los que llama ciencia. Esta ciencia asociada con la tecnología, tiene como objetivo manipular y controlar. Permanentemente procura maximizar la eficiencia de la explotación.
Francis Bacon, uno de los “padres” de esta ciencia, expresaba que debíamos “subyugar a la naturaleza, presionarla para que nos entregue sus secretos, atarla a nuestro servicio y hacerla nuestra esclava”.
La tala de bosques y múltiples contaminaciones, están provocando una acelerada desaparición de las especies vivas. Hoy una de las especies en peligro de extinción es la especie humana. La explotación inexorablemente conduce a la exclusión y a la extinción.
Sin embargo, este paradigma científico ha entrado en crisis desde hace ya más de 100 años.
La Física Cuántica nos enseña que el Universo no es una suma de objetos independientes, que no funciona como una máquina, sino que todo es una red de relaciones.
 “Las propiedades de las partes sólo pueden comprenderse a partir de la dinámica del todo. En última instancia no existen las partes.  Lo que llamamos una parte es simplemente una configuración en una red indivisible de relaciones”, afirma Fritjof Capra, uno de los eminentes científicos que propugna el cambio de paradigma de la ciencia.
El encuentro con el sentido de pertenencia de los Pueblos Originarios y de las mujeres campesinas y con los descubrimientos de la Nueva Ciencia, nos genera alborozadas esperanzas.
Recuperar el sentir que somos Naturaleza, vida dentro de la Vida, significa volver a la ética de nuestros Pueblos Originarios, la cual nos lleva a tener actitudes solidarias, amorosas y respetuosas.
Una Revolución Mundial por la Vida está en marcha. Millones de seres humanos están vivenciando el cambio del antropocentrismo al biocentrismo, es decir, de sentir al “hombre” como centro de todo a sentir a la Vida como centro.
Otro mundo posible ya está amaneciendo.
Publicado en  la Revista VIDA ABUNDANTE, la Revista de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y las Iglesias Reformadas en Argentina, julio/agosto 2009, Año 114, Nº 4, pág. 14 y 15

martes, 16 de marzo de 2010

PSICOLOGIA TRANSPERSONAL ORGANICA

PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL ORGÁNICA
                                                                      
por: Ma. Eugenia Fernández

La psicología Transpersonal orgánica o integralmente ecológica, tiene por objetivo principal la integración de los aspectos del SER de un modo procesal y dinámico, , actualizando sus potencialidades, obtenido mediante prácticas y encuentros que revitalicen el entramado de la vida en todos sus aspectos.

A través de una ética planetaria, caracterizada entre otros elementos por:

• Confianza en los procesos de autorregulación de los organismos. Aun y justo por que existen sus mecanismos defensivos resultan las posibles adaptaciones y crecimientos de los seres, vínculos y sociedades.

• La facilitación del encuentro con todos los niveles del SER, para RELIGAR con nuestro origen cósmico, para reconocer esa realidad divina que subyace en la materia. (Porqué no de religar a la Psicología con su origen etimológico, Psique: espíritu-alma-vida-aliento)

• El incremento de las condiciones de libertad, a partir de la justicia social y el mejoramiento de la calidad de vida, y por tanto la superación de las relaciones de poder basadas en la dominación, por otras centradas en la sinergia y el desarrollo del potencial colectivo multidimensional, sostenido y sustentable. 

• El permanente intento de propiciar el latir fluido de la vida con sus ciclos y potencialidades.

• El reconocimiento y la valoración de la interconexión de todos los planos de la existencia y de la especial presencia del hombre en el planeta como único ser capaz de ser consciente de sí mismo, con la consiguiente responsabilidad que conlleva. Conciencia, que llevada a la acción co-crea realidades.


• La necesidad de superar las mentalidades fragmentarias de las ciencias clásicas, y concibiendo al Hombre-Mujer como auténticamente solidarios, propiciando vínculos desde la generosidad y el intercambio justo como medios de vida sustentables física, emocional, mental, social,  y espiritualmente, pero respetando los órdenes y jerarquías anidadas como pertenecientes a otros ordenes mayores que los abarcan..

• Una convivencia solidara, amorosa y humana. Que invita al desarrollo conjunto de las potencialidades que aún no hemos cristalizado. No sólo con el respeto sino también con la búsqueda de la diversidad, ya que sólo a través de ella se crece y se modifican los status quo, se transita transformándolos. 

Aportes y Fundamentos teóricos

El término integral significa integrar, reunir, unir, relacionar, abrazar, pero no en el sentido de uniformar o eliminar las fecundas diferencias, matices y tonalidades que colorean nuestra plural humanidad, sino para llegar a reconocer la unidad-en-la-diversidad y tener así en cuenta tanto los factores comunes que compartimos como las diferencias que nos enriquecen.

Según los planteamientos de E. Morin, la diversidad es parte de la complejidad humana. Lo humano se caracteriza por la diversidad biológica (rasgos anatómicos, morfológicos, fisiológico), la diversidad psicológica (personalidad, carácter, temperamento, afectividad) diversidad cultural (concepciones del mundo, mitos, rituales, leyendas, costumbres, tabúes, alimentación, cantos, artes, creencias, etc.) diversidad social (ricos y pobres, dominantes y dominados, privilegiados y excluidos). Y aún más, encontramos una diversidad más sutil como; forma de pensar (racional, empírico, técnico), capacidades cognitivas (comprensión, incomprensión, pensamiento lógico, analógico, intuitivo), diversidad de teorías y filosofías, de cosmogonías y visiones del mundo, así como diversidad en el nivel de consciencia. Pese a estas diversidades, hay un patrimonio hereditario de la especie que es común a todos los humanos y asegura las características morfológicas, anatómicas, fisiológicas y cerebrales que nos unifican. Sin embargo, cada individuo se reconoce como sujeto singular, lo cual también, paradójicamente, nos es común a todos. 

A pesar de esta singularidad/individualidad que nos es común, hay otros factores de unicidad en la especie humana, como son los rasgos cerebrales, los rasgos lingüísticos, los rasgos de la afectividad, así como nuestra forma “humana” de enfrentar la muerte, ya que “pese a las diferencias culturales de cómo asumirlo, no se puede erradicar la unidad mental angustia/tristeza de los humanos ante la muerte” (Morin, 2006).

Se intenta reconocer los aspectos disociados… desfragmentalizar la realidad, “desvirtuarla” es actualizarla… reconocer ese cuerpo sin órganos del que habla Deleuze, pero no para negarlos, sino para trascenderlos, sabiendo, sintiendo, que solo existen en función de ese todo que no seria nada sin cada parte y que gracias a cada parte es un todo.

En ese sentido las jerarquías pierden su valor tradicional y encuentran uno nuevo mas abarcador y complejo, ese decir de C. Gustav Jung: “la flor desaparece... el rizoma queda” (el padre, la madre mueren... la vida continua…, pero sin padre y madre no habría continuidad, atravesamientos de la vida, funciones no sólo simbólicas sino reales de creación) de ese modo se propicia la elaboración y el desarrollo de las capacidades emergentes y potenciales de la persona. En su inconsciente colectivo ya había una concepción de la interconexión de planos, de manifestación con distintos grados de profundidad y complejidad entrelazadas,como modelo de su inconsciente colectivo...

Arthur Koestler acuñó el término "Holón" para referirse a lo que siendo totalidad en un contexto es simultáneamente parte en otro contexto, y eso es cada ser humano, un todo en si mismo y a la vez parte de un sistema mayor, y luego de otro mas amplio, y otro mas…

Esta integración se basa, ante todo en la recuperación de los contenidos escindidos en la constitución del aparato psíquico… No podemos hablar de psicología sin mencionar ese primer clivaje, ruptura… lo que en un comienzo fue solo somático. ¿Cómo llega a conseguir instancia psíquica aquello que en su origen es pura necesidad somática? ¿Cuál es la “materia prima” fundante del aparato psíquico? el aparato psíquico surge como producto de retención energética en lo somático…orígenes del pensar... elaborar….

Aquí encontramos la sombra… aquellos aspectos del Yo, que no accedieron a la conciencia, por ese miedo básico de muerte, de abandono, de rechazo... de perdida… entonces rechazamos esas pulsiones tendientes a la búsqueda de satisfacción… pero tan cercanos a la vivencia de muerte que necesitan ser ocultados, prohibidos, censurados como propios. También los aspectos "idealizados" que en algún momento no coinciden con nuestra identidad, con la imagen de sí, el constructo tan necesario del ego; ellos van a parar a la sombra.

Luego al reintroyectar, recuperar lo perdido y fragmentado, aquello rechazado… solo así podemos ascender al encuentro de los planos menos densos, mas sutiles, sólo así podemos encontrar y olfatear ese sentimiento oceánico de los místicos, recién desde ahí se puede decir que es transpersonal. Sino, si seguimos rechazando eso “feo”, “malo”, “oscuro” “pedimos asistencia a un aspecto superior de orden mágico y mítico; algo que no está al alcance de mi potencia, seguirá siendo retenido en síntomas, en el lado oscuro del psiquismo, generalmente “el cuerpo”, el cuerpo acción, el cuerpo enfermo, el cuerpo reacción, el cuerpo pensamiento, el cuerpo emoción, el cuerpo del dolor de Tolle.. 

Retomando la pregunta que usamos todos los que trabajamos con la psicocorporalidad, que elabora Spinoza, “¿Quién sabe que puede un cuerpo?

Todos conocemos la mirada cartesiana de la división cuerpo-mente, esta división ha determinado en buena parte, que se sobrevalore el trabajo intelectual y se perciba separado del cuerpo de la persona pensante. Desde una perspectiva superadora actual también existen varias vertientes, por un lado la monista: “Yo soy mi cuerpo” y por otro lado, la transpersonal: “Yo no soy mi cuerpo” (soy mas que eso y junto con eso) Cabría que aclara un poco mas a qué "yo" se refiere. Esta tendencia actual a sobre identificarse o desidentificarse del aspecto somático nos trae al trabajo de reconocer la urgente necesidad de integrar todos los aspectos biopsicosociales y sutiles.



Tradicionalmente se ha vinculado al "yo" con el ego, el concepto-imagen de sí mismo, con sus diferentes categorizaciones dependiendo del abordaje teórico que se realice, en Psic. Transpersonal se introduce  una mirada mas expansiva, al abarcar aspectos mas profundos y a la vez mas elevados, se prefiere diferenciar al "yo" del "Yo".
Este YO, hace referencia al "YO SUPERIOR", al mayor estado de conciencia que se pueda actualizar, el mismo incluye al ego, abarca aspectos ampliados de percepción que no son necesariamente percibidos con los sentidos físicos. Es como si tuviéramos un excelente aparato radial AM y quisiéramos escuchar la frecuencia FM, nuestro cuerpo físico posee sentidos para percibir determinadas frecuencias de onda, otras frecuencias, mas densas y mas sutiles solo se podrán percibir con otro instrumento del SER, la conciencia. Pero la misma es instrumento y objeto, es de un orden superior. Con el trabajo interno se decide voluntariamente ir calibrando estas vivencias para percibir y expandir los alcances conscientes del Ser.

Generalmente se estudia a la salud humana desvinculada de la salud ambiental. El hecho de redescubrir y reincorporar en el ser humano la autoconciencia de Si Mismo (mente-cuerpo), para que reconozca su ambiente interno biopsicosocial, y se identifique como un elemento en interacción constante con un ambiente externo (natural, construido, social) no se ha considerado como relevante para la formación del individuo. El objetivo no es controlar la naturaleza, como ha pretendido la ciencia determinista imperante, sino establecer un diálogo con nuestro entorno. 

En la época actual observamos que el trabajo intelectual como actividad prioritaria para aumentar la productividad y detonar la innovación tecnológica, Se ha perdido toda visión de conjunto de las actividades sociales en que está insertado, no puede ser sino un trabajo enajenado, la enajenación del trabajo intelectual, que no necesariamente significa una mejor calidad de vida para la sociedad.

Algunas de las múltiples consecuencias de esta enajenación que implica la ausencia de percepción de conjunto del si mismo (mente-cuerpo) y de sus vínculos con el ambiente externo son los innumerables desastres ecológicos con las devastadoras influencias en la salud de la población, en algunos casos esto ha servido para traer mas conciencia a determinadas regiones y generar políticas con miradas autosustentable.

A decir de la antropología: “somos biología y biografía”, aquí diríamos que son inseparables las dos “Bois”, esa separatividad o fragmentación es la que ha llevado a tantas disociaciones en la historia de la humanidad, todo lo bio va junto. Es la historicidad, el interjuego de los atravesamientos en lo somático, o lo somáticamente historizado lo que deviene HOMBRE. 

Desde esta perspectiva es desde la cual pretendemos llevar luz a la necesidad de religar el cuerpo, el soma a la psicología, a lo psíquico, a lo vincular, social y trascendente; como algo vivo y orgánico, con funciones específicas, pero interconectadas, inseparables del resto del ser humano multidimensional.

A principio de los años 70, el neurofisiólogo Karl Pribram, investigador del Centro de Estudios Avanzados y de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Stanford (California), elaboró una teoría holográfica del funcionamiento cerebral que permite dar cuenta de algunos hechos establecidos en el mundo de la memoria: el conocido Modelo Holográfico del Cerebro. El concepto de paradigma holográfico comenzó a principios de siglo con el famoso biólogo. Schneider quien, en 1905, sugiriera que la percepción es forma, y la forma percepción, de manera análoga a como nuestro cuerpo es formado según la morfogénesis del embrión.

Aquí cabe traer el enunciado de Keleman en su libro Anatomía Emocional: “… la vida construye las formas las conexiones entre la anatomía y el sentimiento”. El autor describe la configuración de un individuo como una interacción dinámica entre la historia emocional personal y la configuración genética, un proceso continuo en el que las emociones, pensamientos y expresiones están incorporados. La estructura, nuestra forma personal, es lo que ordena los acontecimientos de nuestra existencia cotidiana. Sin anatomía, las emociones no existirían. Los sentimientos son el pegamento que mantiene unida nuestra estructura. La anatomía emocional relaciona la forma con el sentimiento. Una configuración dada puede modificarse por la historia emocional de la persona, las huellas dejadas por el amor y las desilusiones, las agresiones y ataques, los desafíos y el estrés de la existencia. Ilustra cuatro patrones básicos de alteración somática --rígida, densa, hinchada y colapsada--, describe cómo funcionan y proporciona posibilidades de cambio. Los retos de la vida y la respuesta individual frente a ellos, crean la configuración para expresar sentimientos de excitación, asertividad, amor cuidado, sexualidad, etc. estos sentimientos constituyen la base de las relaciones humanas y de la comunidad. Cuando no son expresados o no han encontrado su cauce habla de agresiones a la forma.

Pribram dedujo que la memoria es almacenada en el cerebro como un holograma. Nacía así el modelo holográfico del cerebro. Bohm, con su "variables ocultas'', plantea un orden implícito oculto tras la apariencia ordenada de la realidad. La física, como cuna de la ciencia no sólo está reconociendo la existencia de los sentimientos y emociones sino como patrones de interferencia en la manifestación de la forma.

Estos movimientos, devenires que irrumpen, que hacen cuerpo son los que focalizan nuestro trabajo psicoterapéutico corporal, reconocer y desbloquear esas interferencias para que las “agresiones a la forma”, al si mismo denso puedan fluir y puedan ser atravesadas, como puntos de fuga en el instante del reconocimiento y aceptación.

Fericgla, afirma que el ser humano nace con unas potencialidades que tiene que desarrollar, y considera que es necesario estructurar el propio desarrollo por medio de experiencias que activen esas dimensiones potenciales, para que el individuo se autoactualice. Fericgla acuño el termino Experiencias Activadoras de Estructuras Internas (Exaces) para referirse a experiencias transformadoras y estructurantes que implican el uso de técnicas de modificación y ampliación de la consciencia. 

La física cuántica también atraviesa la cosmovisión de los procesos sociales, el infinito mundo de posibilidades de las partículas elementales es la base de la libertad humana; así lo expresa Alicia Montesdeoca:

“El conocimiento es fruto de la experiencia social, pero nunca se es consciente de todos los acontecimientos simultáneos porque la percepción actúa a modo de barrera. Con la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos no tiene fronteras. Sólo existen probabilidades que propician la construcción de nuevas realidades, que se concretan según la voluntad del actor, el cual actúa como “atractor extraño” de dichas posibilidades. Sin embargo, las valoraciones sociales actuales no dejan de responder a la ilusión de que estamos viviendo un progreso lineal. Como consecuencia, se adopta una concepción determinista y trágica del ser humano y de sus funciones sociales. Luego nos sorprendemos de “la desidia y del conformismo existentes”

La unidad social no viene dada por la homogeneización del pensamiento, sino por aquella expresión colectiva que permite que el conocimiento alcanzado sea fruto de la experiencia común, en la que cada sujeto es protagonista y aporta, con sus vivencias, un matiz diferente, con lo que se obtiene una intensidad mayor del color del producto social logrado. 

La pregunta permanente se abre paso a través de las mentes y, en su desarrollo, trata de buscar explicaciones para comprender y a la vez explicar. Este proceso, que es colectivo, siempre, en algún momento, encuentra una forma de salir a la superficie. El vehículo puede ser un individuo o un grupo. En ambos casos, estarán vinculados a la realidad que se conceptúan, y que se sintetizan, y, por lo tanto, son recolectores de los frutos que han sido cultivados en el campo de la mente social. 

El conocimiento es, pues, un producto fruto de la experiencia, gestada y nutrida por todos, aunque no se tenga conciencia de ello, porque, aunque lo pretendamos, nunca se es consciente de todos los acontecimientos simultáneos en los que estamos involucrados. En este contexto, también, hemos de enunciar aspectos que ayuden a encontrar una comprensión mayor, para acabar con la percepción falsa de límites, separaciones, divisiones o fronteras. 

Ken Wilber, en la introducción a su obra “La conciencia sin fronteras” dice: “Es como si nuestra percepción habitual de la realidad no fuera más que una isla insignificante, rodeada por un vasto océano de conciencia, insospechado y sin cartografiar, cuyas olas se estrellan continuamente contra los arrecifes que ha erigido a modo de barreras nuestra percepción cotidiana” . Parte del principio de que existe una unidad de conciencia o identidad suprema, la cual constituye la naturaleza y condición de todos los seres sensibles, pero, paulatinamente, vamos limitando nuestro mundo y nos apartamos de nuestra verdadera naturaleza al establecer fronteras. 

La importancia de esta forma bipolar de divisiones (dualidad: bueno-malo, positivo-negativo) que establecen líneas de conocimiento, “es que siempre tendemos a tratar la demarcación como si fuera real, y después manipulamos los opuestos así creados. Aparentemente, jamás cuestionamos la existencia de la demarcación como tal. Y como creemos que ésta es real, imaginamos tercamente que los opuestos son irreconciliables, algo que está para siempre separado y aparte”.

Con una visión cuántica de la sociedad, haciendo uso de la física cuántica, sin embargo, empezamos a entender que la realidad que observamos ni está dividida, ni es previsible. El universo visto desde la física subatómica no tiene fronteras, ni se puede medir con exactitud cómo va a conducirse. 

Con la enunciación de su principio de incertidumbre, Heisenberg pone de manifiesto el fin del “marco rígido”, el desplome de las viejas demarcaciones establecidas por la física clásica. Admitiendo la incertidumbre se admite, también, la posibilidad de cambio y de construcción de nuevas realidades, se tiene presente la potencia de la realidad, lo contingente. 

Gary Zukav, en La Danza de los Maestros, considerada la mejor obra divulgativa de la física cuántica, dice: “La mecánica cuántica nos enseña que nosotros no estamos separados del resto del mundo, como habíamos creído. La física de las partículas nos enseña que el resto del mundo no es algo que permanece ocioso allá afuera. Por el contrario, es un brillante campo de continua creación, de transformación y, también, de aniquilamiento. Las ideas de la nueva física pueden dar lugar a que se produzcan experiencias extraordinarias cuando son captadas en su totalidad”. 

Si proyectamos filosóficamente las conclusiones de la mecánica cuántica, podemos afirmar que no sólo influimos en nuestra realidad sino que, en cierta medida, la creamos. Es decir, podemos afirmar que materializamos ciertas propiedades en la sociedad porque elegimos medir esas propiedades. 

El acto vital es el acto de participación. Participador es el nuevo concepto incontrovertible ofrecido por la mecánica cuántica. Derrota el término observador, de la teoría clásica, que designa al hombre que está seguro detrás de un grueso cristal protector y observa lo que ocurre a su alrededor sin participar en ello. Esto es algo que no puede hacerse en la mecánica cuántica” 

Desde estas aportaciones teóricas, podemos precisar, con mejor luz, que el objeto social, tomado para el análisis, es causa y efecto de la experiencia individual y colectiva: esta experiencia se va construyendo con cada acción (entendiendo ésta como acto consciente e inconsciente; voluntario e inducido; físico y mental). De esta manera, también podemos percibir que cada presente es una captación instantánea de todos los presentes, el cual interpretamos con los recursos cotidianos de nuestro espacio tiempo. 

En consecuencia, cualquier comunidad, en cualquier presente, es producto de los factores que laten en ese instante, con su propia impronta derivada de los elementos que están interactuando, para la configuración de esa realidad: económica, política, cultural. 

Cada presente está impregnado así de la “información” necesaria para reproducir, en cualquier instante o en cualquier condición, el impulso de la vida con sus ciclos. Desde esta perspectiva, las sociedades se configuran como macro-células de un gran organismo planetario, sujeto a las mismas leyes de la materia cósmica que se encuentra en el universo. 

En primer lugar, el sujeto del conocimiento se siente el “observador de la realidad”. Una realidad que está fuera de sí mismo y a la que puede conocer objetivamente. Sin embargo, según señala en su obra “Languages of the brain” el neurocirujano de S. Kart Pribram, ese ser, en apariencia individual, que se presenta como sujeto porque se siente en ese instante “el observador”, desconoce que su cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico. 

Y es que con la física cuántica aparece también el concepto de realidad como un todo que no se puede fragmentar para ser explicado, tal como ocurre con un holograma. También, la realidad aparece como potencia para la creación, donde se dan, simultáneamente, infinitas posibilidades de formas de expresión, que se concretan según la voluntad del actor, el cual actúa como atractor extraño de dichas posibilidades. 

Para dicha ciencia, cualquier realidad es posible, pero, según sea el “observador-participador” sólo se concreta una: todo es posible y sólo hay una concreción; todo es posible aunque se concrete sólo una expresión. El potencial cuántico depende de las interacciones entre las “partículas” del sistema y el contexto. 

Si proyectamos los principios de la mecánica cuántica al escenario de lo social, podemos concluir que cualquier estructura se sostiene porque no se cuestiona. Las realidades son alimentadas por la rigidez de los pensamientos que se adueñan de nuestra capacidad de conocer, y que, como verdaderas murallas, nos impiden acceder a una comprensión mayor de aquella realidad última que perseguimos, incansablemente, los humanos de todos los tiempos. 

La comprensión de esto nos lleva a observar la realidad a partir de su potencia de creación, no sólo de su concreción temporal, y a mirar, críticamente, la posible arbitrariedad de aquel pensamiento que se sostiene con afán categorizador, porque limita las posibilidades de conocimiento, de creación y de cambio, impidiendo que se despliegue toda aquella otra realidad que no está dentro de su ángulo de focalización. 

Las opciones sociales, nunca fruto de la elección personal sino del discurso con mayor autoridad y prestigio temporal, no suelen ser cuestionadas por las ciencias humanas, que se limitan a relatarlas. Las ciencias humanas, también, quedan atrapadas en ese discurso y en la ilusión evolucionista (lineal), a pesar de los nuevos conocimientos sobre la realidad que provienen, fundamentalmente, de las nuevas ciencias físicas y biológicas. 

Con esta visión funcional, el sujeto parece quedar atrapado por las leyes del sistema y engullido por una enorme sensación del sin sentido. A decir de Wilber, las creencias son como calorías para el alma, no nutren, aquí se percibe claramente el elemento distractor del manejo del sistema de creencias imperante como eje de manipulaciones que nos escinde en lo personal y nos aleja del pulsar vital.

En su origen, ese “aparato psíquico” fundante de la psicología ya hacia mención a la necesidad biológica como pulsar de la vida manifestándose deseo, pulsión de vida o de muerte, satisfecha o no, desviada o retenida, es movimiento en expansión, pulsando rítmicamente, como la tierra como las galaxias, con sus frecuencias…

Somos seres polidimensionales que se encuentran para transformar, dando cabida a los múltiples referentes individuales con un destino común, desde donde emergen y se autoorganizan referentes colectivos con sentido de interdependencia. 

Los seres humanos hemos vivido sumidos en un profundo estado de confusión, de alienación, de desconexión con nosotros y entre nosotros; hemos perdido el vínculo con nuestra condición humana, con nuestra identidad terrenal y cósmica.

Hemos perdido la ética del género humano, el sentido de especie, de comunidad planetaria, y como afirma Morín:

“…nuestros saberes están desunidos, divididos, compartimentados… y las realidades y los problemas a los que nos enfrentamos son cada vez más polidisciplinarios, transversales, multidimensionales, transnacionales, globales y planetarios” (Morín).

Esta es la fragmentación que vivimos en el mundo de hoy. Una sociedad alejada de la posibilidad de la realización del género humano. Una sociedad que a pesar de todo transita hacia la esperanza. Necesitamos recuperar la condición humana, volver al centro de nuestra esencia, con nuestro doble enraizamiento, cósmico y terrenal.

Reconectarnos con la vida, como entidad polimorfa, animal, racional, poética, económica, lúdica, espiritual. Estamos atrapados por un pensamiento fragmentario y mecanicista, que nos ha separado de la magia de la vida que compartimos con otros seres vivos, con otros seres humanos en este planeta tierra. La dominación y sojuzgamiento de los unos por los otros no nos permite reconocer los vínculos y los lazos que nos unen, en una autonomía dependiente fundamentada en la auto ecoorganización.

Proponemos una psicología que nos invite a conectarnos con nosotros mismos, con nuestra esencia, y así religarnos con todo lo vivo, con todo lo que existe. Desde esta perspectiva, estamos en presencia de un ser humano cada vez más consciente de su vínculo indisoluble, eterno y místico con otros seres humanos, con la naturaleza, con el cosmos. 

Siguiendo a K. Wilber en su lectura de la filosofía perenne, al decir que se ocupa fundamentalmente de las estructuras profundas del encuentro humano con lo Divino y que se manifiestan en todas las religiones, enuncia los siete principios más importantes.

1º- el espíritu existe.
2º- el espíritu está dentro de nosotros.
3º- a pesar de ello, la mayor parte de nosotros vivimos en un mundo de
ignorancia, separación y dualidad, en un estado de caída ilusorio, y no nos
percatamos de ese Espíritu interno.
4º- hay una salida para ese estado de caída, de error o de ilusión; hay un
Camino que conduce a la liberación.
5º- si seguimos ese camino hasta el final llegaremos a un Renacimiento, a
una Liberación Suprema.
6º- esa experiencia marca el final de la ignorancia básica y el sufrimiento.
7º- el final del sufrimiento conduce a una acción social amorosa y compasiva
hacia todos los seres sensibles.


El desenvolvimiento humano funciona como aquella potencia activa que emerge en el ser para administrar la propia vida y sus afectos, a través de los encuentros con otros humanos para 
asumir compromisos con valores vitales y hacer corporalidad con lo que cada existencia tiene como potencia creadora.

A diferencia de la moral que prescribe lo que se debe creer, pensar y hacer sobre un modelo ideal y perfecto del Bien, la ética –diversa y singularmente- convida a creer, pensar y hacer según lo que un cuerpo puede, de acuerdo con la potencia de la naturaleza que lo atraviesa.

Wilhelm Reich trabajó los devenires del cuerpo flexibilizando nuestras corazas, aumentando nuestra capacidad de vibrar y con esto ir disolviendo nuestra rigidez, tolerando más carga energética en el movimiento, volviéndonos más capaces de sentir, contener y expresar nuestras emociones.

Pensar el cuerpo como acciones en la actualidad nos coloca delante de una lucha de fuerzas, en donde el cuerpo ya no es pensado como una unidad, sino como el resultado de las tensiones producidas por estos encuentros, por la expansión de las fuerzas. Fuerzas que, en constante movimiento y lucha, van ganando y perdiendo territorios, haciendo y deshaciendo conexiones

La función de tránsito y de pasaje hace referencia al acto de “hacer pasar”, seres que se van conectando/desconectando en la vida cotidiana desestabilizando figuras ya constituidas y construyendo nuevas formas y nuevos territorios.

El enfoque de la Psicología Transpersonal orgánica propicia un pasaje, que implica propiciar el devenir de un cuerpo (entendemos cuerpo como organismo, como una totalidad en si misma y a la vez co-creando múltiples realidades, puede leerse cuerpo-soma, cuerpo familia, cuerpo-sociedad, cuerpo-Gaia, cuerpo-Cosmos en sus diferentes niveles) para la sustentación del encuentro, de la conciencia permanente que se percibe interna y externamente real, mientras se va construyendo como algo vivo, latiendo. Se aceptan tendencias, inclinaciones, devenires, pero nunca estáticos, rígidos, capaces de ser previstos, aunque científicos, o justamente por ello (por el principio de incertidumbre) están vivos y laten, pulsan, se expanden y contraen, todo puede hacerse cuerpo a cada instante, como organismo vivo y mutante. 

Hasta los preceptos actuales sistémicos en las ciencias sociales incluyen conceptos que antes eran vistos como esotéricos y pertenecientes a lo no científico, la constelaciones sistémicas familiares con la teoría de B. Hellinger acuña la existencia del “alma familiar”, también abarcando “el alma grupal”, “alma nacional”, etc. Escuchando aquello que no se escuchó en algún momento, llevando luz y conciencia, a lo oculto, lo negado, lo rechazado, escuchando el verdadero orden del amor y sus corrientes de vida, se vuelve a formar parte del todo de un modo armónico y expansivo.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta los distintos niveles del desarrollo, de las creencias, ya que en síntesis, la psicología transpersonal se denomina así porque trasciende el ego (persona) integrándolo, no negándolo. Sólo se realiza un verdadero encuentro con los planos sutiles cuando los niveles inferiores están elaborados, defensas, corazas, etc.
1. El nivel prepersonal: es el momento de desarrollo en que los seres humanos aún no tienen conciencia de su mente (bebés pequeños, que todavía no tienen una teoría de la mente)
2. El nivel personal: que se alcanza cuando el niño toma conciencia de que es una persona que piensa, diferente a otros.
3. El nivel transpersonal: el nivel que se alcanza por medio del desarrollo espiritual, y que consiste en trascender la identificación con el cuerpo y la mente, para alcanzar un nivel de conciencia mayor.
Desde cualquier mirada con tenor científico, el crecimiento y autorrealización se alcanza cuando los niveles del ego se trascienden, por lo tanto es imperativo recalcar la diferencia entre la mirada new-age de espiritualizar cualquier experiencia creyendo que es “transpersonal”, cuando en realidad sigue participando de los niveles arcaico, mágico y mítico de la pre-personal; sin la elaboración necesaria que implica una ampliación de conciencia, un trabajo interno de vivencia de ser parte de ese aspecto universal y trascendente, es decir la vivencia transpersonal.

Hayles señala la emergencia espontánea de orden y nuevas estructuras a partir del caos en los sistemas alejados del equilibrio, en el fenómeno de la autoorganización propiamente dicho. 

Fericgla subraya el papel que tienen las intervenciones externas sobre cualquier proceso para transformarlo y la discontinuidad que se produce en las transiciones. Considera que cuando un orden sistémico se ha establecido es necesario un impacto potente para romper con los automatismos y su circularidad, y en esto se pueden sustentar las herramientas psicoterapéuticas que propician la expansión de conciencia, la aceptación de aspectos rechazados y el desarrollo de actitudes y valores infradesarrollados. 

Cuando la persona toma consciencia de sus automatismos, se produce una desestructuración del orden establecido, atravesándose una crisis. Si el proceso resulta adecuado, al final se asciende a un nivel sistémico superior, pero para que se produzca el ascenso de un nivel de consciencia a otro superior se debe atravesar una crisis de crecimiento y el sujeto se encuentra en una situación de “máxima libertad vivencial y expresiva”.

Por otro lado, se considera que el proceso de desarrollo del ser humano se puede representar con la imagen de una evolución en espiral, y explica este proceso evolutivo desde la teoría del caos. Cuando parece que un círculo se va a cerrar y aparentemente se llega al mismo punto que antes, se descubre que en realidad se trata de un punto distinto. El caos da paso al orden que, a su vez, genera nuevas formas de caos, cuya resolución da paso a un nuevo orden más amplio y estable que, de nuevo, abre un periodo de caos, de esta manera se asciende mediante el despliegue de las potencialidades superiores.

Conclusiones 

Lo transpersonal tiene que ver fundamentalmente con la transformación profunda de la persona, que permite pasar de una existencia centrada en el ego a un estado considerado más satisfactorio y valioso. el rasgo distintivo de la transformación espiritual es la emancipación del egocentrismo. Es decir, si la persona no se hace menos egocéntrica, no se puede producir ninguna transformación espiritual o transpersonal. Esta transformación no tiene porque ser agradable, esperada y bienvenida, reflejan una vez más como caos, orden y autoorganización se alternan en las experiencias y procesos de transformación de naturaleza transpersonal: “el hecho de que nuestra estructura egoica estable se vea amenazada por el cambio puede convertir, en ocasiones, a la experiencia transpersonal en algo aterrador y doloroso… (pero) lo cierto es que el concepto de transformación siempre implica, al menos, la promesa de un cambio para mejor” (Daniels). 

Al hablar de seres, de abordajes organizados pero vivos, es importante tener en cuenta la categorización que elabora K. Wilber respecto a los cuerpos (como vivencias del self) escindidos, fragmentados y los reconocidos y conscientes, es decir la típica falacia “pre-trans” la gran diferencia que existe entre los planos preracionales o prepersonales: arcaicos, mágicos y míticos con los transracionales o transpersonales: sutiles, causales y no duales para no caer en el error de elevar experiencias de órden esquizoide desadaptado a vivencias “espirituales”, ni tampoco de ser reduccionistas e interpretar vivencias cumbres o mas elevadas como delirios o alucinaciones. Dado lo anterior, hace imprescindible un adecuado manejo de los conceptos psicopatológicos, de un buen entrenamiento para diagnosticar diferencialmente cuando estamos frente a una crisis espiritual propiamente dicha y cuando seria factible hablar de psicosis.

Desde la Psicología Transpersonal Orgánica, se genera un alto grado de transversalidad con otras corrientes, la multiplicidad busca potencializar los abordajes existentes en un encuentro transdisciplinario que no se limite a una única visión teórica sistemática y exclusiva, ni a una única regulación técnica, dando lugar a distintas herramientas de intervención, esencialmente creativas y productoras de nuevos sentidos.

Es necesario hacer visible la diversidad humana y a la vez la unidad oculta en las diferencias, el desarrollo de un espacio de crecimiento que profundice la unicidad y garantice la diversidad. En este sentido: “Aunque la diversidad humana es visible, la unidad humana ha devenido hoy invisible para las mentes que no conocen más que troceando, separando, catalogando, compartimentando. O también lo que aparece a las mentes abstractas es una unidad abstracta que oculta las diferencias” (Morin)

El hombre, desde épocas remotas ha experimentado la expansión de la conciencia más allá de lo personal, experimentando una conexión con otra realidad más plena e invisible, que le ha permitido intuir el sentido de su existencia, esto implica una revalorización de los conocimientos ancestrales, de cada etnia y grupo social de pertenencia.

Esta visión implica una psicoterapia que facilite el desarrollo del potencial de cada ser individual, de su ser esencial, que promueva la máxima expresión de sus recursos y capacidades, y que a la vez lo conecte afectivamente con sus vínculos ancestrales, con su comunidad, y en especial con el destino común y compartido de la especie, comprometiendo al terapeuta y a l paciente conjuntamente en cada momento del proceso terapéutico al desarrollo y máxima expresión de su potencialidad como contribución con el grupo, de la comunidad y de la humanidad.

Nuestros cuerpos están hechos de las mismas sustancias de las estrellas. No estamos aislados ni separados y nuestra existencia tiene un sentido, porque formamos parte de algo mucho mayor perfectamente organizado y natural, expandiéndose y contrayéndose infinitamente, ascendiendo en una espiral hacia nuevos órdenes, pulsando en la eternidad, donde lo divino se experimenta a si mismo/a a través de la conciencia humana.              

Lic.   Ma. Eugenia Fernández

domingo, 14 de marzo de 2010

Memes o categorias "integrales", HOLOARQUIAS

Extractos del Libro: "Una Teoria del Todo", Ken Wilber

El ser humano forma parte de la totalidad espacial y temporal­
mente limitada a la que denominamos universo y, en una especie de
ilusión óptica de la conciencia, se experimenta a sí mismo, a sus pen­

samientos y a sus sentimientos, como algo separado del resto. Esta
ilusión es un tipo de prisión que nos circunscribe a nuestros deseos
personales y al afecto por las personas que más cerca se hallan de no­

sotros. Nuestra tarea es liberarnos de esa cárcel y ampliar el círculo
de la compasión hasta llegar a abrazar a todas las criaturas viras y a
la totalidad de la naturaleza, en todo su esplendor.

ALBERT EINSTEIN



Los seis primeros niveles son "niveles de subsistencia" y están marcados por lo que Graves denomina "el pensa­miento de primer grado". Luego tiene lugar una revolucio­naria transformación en la conciencia que implica la emer­gencia de los "niveles de ser" y del "pensamiento de segundo grado", del cual hay dos grandes olas. Veamos ahora una breve descripción de las ocho olas, del porcen­taje aproximado de población mundial que se halla en cada una de ellas y de la tasa de poder social de la que goza.''

1. Beige: Arcaico-instintivo. Se trata del nivel de la su­pervivencia básica, un nivel en el que resultan prioritarios el alimento, el agua, el calor, el sexo y la seguridad y en el que la supervivencia depende de los hábitos y de los ins­tintos. Apenas si existe yo,diferenciado y la perpetuación de la vida requiere de la agrupación en hordas de supervi­vencia.

Se halla presente en las primeras sociedades humanas, en los recién nacidos, los ancianos, los últimos estadios de quienes padecen la enfermedad de Alzheimer, los locos que vagabundean por las calles y las masas hambrientas. (Porcentaje aproximado de la población adulta que se ha­lla en este nivel: 0,1 %. Tasa de poder que posee: 0%.)

2. Púrpura: Mágico-animístico. Está determinado por el pensamiento animista y por una extrema polarización entre el bien y el mal. Los espíritus mágicos pueblan la tierra y a ellos hay que supeditarse apelando a todo tipo de bendicio­nes, maldiciones y hechizos. Se agrupa en tribus étnicas. El espíritu mora en los ancestros y es el que cohesiona a la tri­bu. Los vínculos políticos están determinados por el paren­tesco y el linaje. Parece "holístico" pero, en realidad, es ato­místico ("cada recodo del río tiene su nombre pero el río carece de nombre").

Se halla presente en la maldición vudú, los juramentos de sangre, el rencor, los encantamientos, los rituales fami­liares, las creencias y las supersticiones mágicas de la et­nia. Fuertemente implantado en los asentamientos del Ter­cer Mundo, las bandas, los equipos deportivos y las tribus. (10% de la población, 1% del poder.)

3. Rojo: Dioses de poder. Comienzo de la emergencia de un yo ajeno a la tribu; poderoso, impulsivo, egocéntri­co y heroico. Espíritus míticos, dragones, bestias y perso­nas poderosas. Los señores feudales protegen a sus subor­dinados a cambio de obediencia y trabajo. Fundamento de los imperios feudales (el poder y la gloria). El mundo se presenta como una jungla llena de amenazas y de todo tipo de predadores. Dominantes y dominados. El yo campa a sus anchas sin cortapisas de ningún tipo.

Se halla presente en el rebelde sin causa, la mentalidad fronteriza, los reinos feudales, los héroes épicos, los líde­res de las bandas, los malvados de las películas de James Bond, los mercenarios, las estrellas del rock, Atila, rey de los hunos y El señor de las moscas. (20 % de la población y 5% del poder.)

4. Azul: Orden mítico. La vida tiene un sentido, una di­rección, un objetivo y un orden impuesto por un Otro to­dopoderoso. Este orden impone un código de conducta ba­sado en principios absolutistas y fijos acerca de lo que está "bien" y de lo que está "mal". El acatamiento de ese códi­go y de esas reglas se ve recompensado, mientras que su violación, por el contrario, tiene repercusiones muy graves y duraderas. Fundamento de las antiguas naciones. Jerar­quías sociales rígidas y paternalistas, sólo hay un modo correcto de pensar. Ley y orden, control de la impulsividad a través de la culpa, creencias literales y fundamentalistas y obediencia a una ley impuesta por un Otro fuertemente convencional y conformista. A menudo asume un aspecto "religioso" o "mítico" [en el sentido mítico-pertenencia, motivo por el cual Graves y Beck se refieren a él como ni­vel "santo/absolutista"], aunque también puede asumir el aspecto de un Orden o de una misión secular o atea.

Se halla presente en la América puritana, en la China confuciana y en la Inglaterra de Dickens, en los códigos de honor de la caballería, en las obras buenas y caritativas, en el fundamentalismo islámico, en las "buenas obras" de los scouts, en el patriotismo de la "mayoría moral". (40% de la población y 30% del poder.)

5. Naranja: Logro científico. En esta ola, el yo "esca­pa" de la "mentalidad azul del rebaño" y busca la verdad y el significado en términos individuales. Es un nivel hipo­tético-deductivo, experimental, objetivo, mecánico y ope­rativo (o, lo que es lo mismo, científico). El mundo se pre­senta como una maquinaria racional bien engrasada que funciona siguiendo leyes naturales que pueden ser apren­didas, dominadas y manipuladas en propio beneficio. Muy orientada hacia objetivos y especialmente (en Estados Unidos) hacia el beneficio material. Las leyes de la ciencia gobiernan la política, la economía y los asuntos humanos. El mundo se presenta como una especie de tablero de aje­drez en el que destacan los ganadores. Alianzas comercia­les y explotación de los recursos de la Tierra en beneficio propio. Fundamento de las sociedades de estados.

Se halla presente en la Ilustración, La rebelión del Atlas (la novela de Ayn Rand), Wall Street, la Costa Azul, la clase media emergente de todo del mundo, la industria de la moda y de la cosmética, la búsqueda del triunfo, el colonialismo, la guerra fría, el materialismo y el liberalismo centrado en uno mismo. (30% de la población y 50% del poder.)

6. Verde: El vo sensible. Centrado en la comunidad, en la relación entre los seres humanos, en las redes y en la sen­sibilidad ecológica. El espíritu humano debe ser liberado de la codicia, del dogma y de la división; el respeto y la atención a los demás reemplaza a la fría razón; respeto y cuidado por la tierra, Gaia y la vida. Establece vínculos y uniones laterales y es contrario a las)erarquías. Yo perme­able y relacional centrado en redes. Enfasis en el diálogo y las relaciones. Fundamento de las comunidades de valor (agrupaciones libremente elegidas basadas en sentimientos compartidos). Toma de decisiones sustentada en la conci­liación y el consenso (desventaja: dilación "interminable" del proceso de toma de decisiones). Presta atención a la es­piritualidad, la armonía y el enriquecimiento del potencial humano. Fuertemente igualitario, antijerárquico, centrado en valores plurales, en la construcción social de la reali­dad, en la diversidad, el multiculturalismo y la relativiza­ción de los valores, una visión del mundo a la que habi­tualmente se conoce con el nombre de relativismo pluralista. Subjetivo y centrado en el pensamiento no line­al; fomenta la cordialidad, la sensibilidad, el respeto y el cuidado por la Tierra y por todos sus habitantes.

Se halla presente en la ecología profunda, el postmo­dernismo, el idealismo holandés, el counseling de Rogers, el cuidado por la salud canadiense, la psicología humanis­ta, la teología de la liberación, el Consejo Mundial de las Iglesias, Greenpeace, los derechos de los animales, el eco­feminismo, el postcolonialismo, Foucault/Derrida, lo polí­ticamente correcto, los movimientos en pro de la diversi­dad, los derechos humanos y la ecopsicología. (10% de la población y 15% del poder.)

Con la actualización del meme verde, la conciencia humana experimenta un verdadero salto cuántico hacia "el pensamiento de segundo grado", un salto que Clare Graves califica de "avan­ce trascendental" que permite "llegar a profundidades de signifi­cado anteriormente insondables". Dicho en dos palabras, con la emergencia de la conciencia del segundo grado, el ser humano puede pensar tanto vertical como horizontalmente (utilizando tanto las jerarquías como las heterarquías), con lo cual puede abarcar, por vez primera, el espectro completo del desarrollo in­terno y advertir la importancia crucial que tiene cada nivel, cada meme y cada ola en la salud global de todo el proceso espiral del desarrollo.

Así pues, cada ola superior "trasciende e incluye" a sus pre­decesoras, lo cual quiere decir que va más allá de ellas (las tras­ciende), al tiempo que las engloba en su misma estructura (las in­cluye). Una célula, por ejemplo, trasciende pero incluye a las moléculas que, a su vez, trascienden pero incluyen a los átomos. Decir que una molécula trasciende a un átomo no es decir que las moléculas odien a los átomos, sino que los aman, los incluyen en su propio entramado, los abrazan, no los marginan. Por ello cada ola de la existencia constituye un ingrediente esencial de todas las olas subsiguientes, y todas deben ser, en consecuencia, ade­cuadamente respetadas e incluidas.

Además, cada una de las olas puede verse activada o reactiva­da en respuesta a las distintas circunstancias que nos depara la vida.'- Así, las situaciones de emergencia estimulan los impulsos rojos del poder; el caos reactiva el meme azul del orden; la bús­queda de un nuevo trabajo incentiva los impulsos naranja del lo­gro y el matrimonio y la amistad pone en marcha el meme verde de la intimidad. Todos los memes, pues, aportan algo sumamen­te importante.

Lo que ninguno de esos memes puede hacer, no obstante, es darse plena cuenta de la existencia del resto de los memes. En consecuencia, cada uno de los memes del primer grado considera que su visión del mundo es la única adecuada y, por tanto, reacciona negativamente cada vez que se siente amenazado. Por ello también el meme azul del orden se siente muy incómodo con la impulsividad roja y con el individualismo naranja, que el meme naranja del logro considera que el orden azul es cosa de personas muy rígidas y que la vinculación propia del meme verde es cues­tión de gente muy blanda. El igualitarismo del meme verde, por su parte, no admite fácilmente la excelencia, el ordenamiento jerár­quico de valores, las grandes imágenes ni nada que pueda parecer autoritario y por ello también suele reaccionar con mucha viru­lencia en contra del meme azul, del naranja y de cualquier otro meme posterior al verde.

Este estado de cosas empieza a cambiar con la emergencia del "pensamiento de segundo grado", una modalidad plenamente consciente de los estadios interiores del desarrollo que permite -aunque no lo haga de un modo claramente articulado- dar un paso atrás y asumir una visión más global. Por ello el pensa­miento de segundo grado reconoce y comprende el papel que de­sempeñan -y, en consecuencia, la necesidad- del resto de los memes. Por esta razón la conciencia de segundo grado no sólo piensa en términos de un determinado nivel sino de la espiral completa de la existencia.

Así, cuando el meme verde comienza a aprehender los mu­chos y muy diversos sistemas y contextos que existen en las di­ferentes culturas, el pensamiento de segundo grado, que no en vano es conocido también con el nombre del meme sensible (es decir, sensible a la marginación de los demás) va un paso más allá y, al advertir los ricos contextos que vinculan estos sistemas plurales, comienza a integrar los sistemas separados en espirales y holoarquías integrales y holísticas. El pensamiento de segundo grado, dicho en otras palabras, resulta útil para pasar del relati­vismo al holismo o, lo que es lo mismo, del pluralismo al inte­gralismo.

La extraordinaria investigación llevada a cabo por Graves, Beck y Cowan señala que la conciencia integral de segundo gra­do se despliega, al menos, a través de dos grandes olas:

7. Amarillo: Integrador. La vida se presenta como un ca­leidoscopio de jerarquías [holoarquías], sistemas y formas naturales cuya prioridad principal gira en tomo a la flexibi­lidad, la espontaneidad y la funcionalidad. Las diferencias y las pluralidades pueden integrarse naturalmente en corrien­tes interdependientes. El igualitarismo puede complemen­tarse, cuando es necesario, con grados naturales de ordena­miento y excelencia, con lo cual el rango, el poder, el estado y la dependcencia del grupo se ven reemplazados por el co­nocimiento y la idoneidad. El orden mundial prevalente es el resultado de la existencia de diferentes niveles de realidad (memes) y de las inexorables pautas del movimiento de as­censo y descenso en la espiral dinámica. El gobierno ade­cuado facilita la emergencia de entidades pertenecientes a niveles de complejidad cada vez mayor (jerarquía anidada). (1% de la población y 5% del poder.)

8. Turquesa: Holístico. Sistema holístico universal, ho­lones/olas de energías integrativas; integra el sentimiento y el conocimiento; múltiples niveles entrelazados en un sistema consciente." Orden universal consciente y vivo que no se basa en reglas externas (azul) ni en lazos grupa­les (verde). Tanto teórica como prácticamente, es posible una "gran unificación", una TOE. Hay ocasiones en que desencadena la emergencia de una nueva espiritualidad que engloba la totalidad de la existencia. El pensamiento turquesa utiliza todos los niveles de la espiral, advierte la interacción existente entre múltiples niveles y detecta los armónicos, las fuerzas místicas y los estados de flujo que impregnan cualquier organización. (1% de la población, 1 % del poder.)

Con menos del 2% de la población en el pensamiento de se­gundo grado (y tan sólo un 1 % en el meme turquesa), el pensa­miento de segundo grado es relativamente raro hoy en día y constituye una auténtica "vanguardia" de la evolución colectiva del ser humano. Beck y Cowan ilustran este tipo de conciencia con ítems que van desde la noosfera de Teilhard de Chardin has­ta la emergencia y expansión de la psicología transpersonal, las teorías del caos y de la complejidad, el pensamiento sistémico integral-holístico, las integraciones pluralistas de Gandhi y Man­dela afirmando con toda claridad que se halla en marcha un pro­ceso de actualización de memes todavía más elevados...

El salto a la conciencia de segundo grado

Pero, como señalan Beck y Cowan, la emergencia del pensa­miento de segundo grado debe vencer la resistencia que le ofrece el pensamiento de primer grado. De hecho, existe una versión del meme verde postmoderno (abiertamente pluralista y relativista) que se muestra francamente refractario a la emergencia de un pensamiento más integrador y holístico. Como señalan Graves, Beck y Cowan, sin el pensamiento de segundo grado, la humanidad está condenada a ser la víctima de una especie de "enfermedad autoinmune" en la que los distintos memes luchan entre sí por la supremacía.

Éste es el motivo por el cual muchos de los argumentos pre­sentados no reflejan tanto una evidencia objetiva, como el nivel subjetivo de quienes los esgrimen. Poco importa la cantidad de evidencia científica naranja presentada porque nunca acabará convenciendo a los creyentes míticos azules y lo mismo ocurrirá con la relación verde o el holismo turquesa, que jamás impresio­narán a la agresividad naranja ni al pluralismo verde, respectiva­mente... a menos que el individuo se halle preparado ya para dar un paso hacia adelante en su camino a través del proceso espiral y dinámico del desarrollo de la conciencia. Y éste es también el motivo por el cual los debates "inter-niveles" rara vez se resuel­ven y que todas las partes implicadas salen de ellos con la sensa­ción de no haber sido siquiera escuchadas.

Del mismo modo, nada de lo que podamos decir en este libro le convencerá de la plausibilidad de una TOE, a menos que su pa­leta cognitiva se halle ya teñida con un toque de turquesa (en cuyo caso pensará: « ¡Esto es algo que ya sabía, aunque ignoraba el modo adecuado de articularlo! ».

Como estábamos diciendo, los memes de primer grado suelen resistirse a la emergencia de los memes de segundo grado. Por ello el materialismo científico (naranja) se muestra violentamente reduccionista con los constructos de segundo grado y trata de re­ducir todos los estadios interiores a fuegos artificiales neuronales objetivos; el fundamentalismo mítico (azul), por su parte, suele sentirse ultrajado, con lo que muy a menudo considera como un intento por derribar su Orden establecido; el egocentrismo (rojo) ignora por completo el pensamiento de segundo grado; la magia (púrpura) lo maldice, y verde, por su parte, acusa a la conciencia de segundo grado de ser autoritaria, rígidamente jerárquica, pa­triarcal, opresiva, marginalizadora, racista y sexista.

En las últimas tres décadas, el meme verde -cuyos términos claves probablemente ya conozca (pluralismo, relativismo, di­versidad, multiculturalismo, deconstrucción, antijerarquía, etc.)­ha estado a cargo de los estudios culturales.

Y hay que decir que el relativismo pluralista verde ha ensan­chado noblemente el canon de los estudios culturales hasta incluir muchas personas, ideas y narrativas anteriormente marginadas' y ha actuado con la sensibilidad suficiente como para tratar de co­rregir los desequilibrios sociales y evitar las prácticas marginali­zadoras. En este sentido, ha sido responsable de iniciativas funda­mentales en el campo de los derechos civiles y de la protección del medio ambiente; ha desarrollado críticas muy elaboradas y persuasivas de las filosofías, metafísicas y prácticas sociales del meme religioso convencional (azul) y del meme científico (na­ranja) y de sus agendas a menudo exclusivistas, patriarcales, se­xistas y colonialistas.

Pero también hay que señalar por otra parte que, por más efi­caz que haya sido su crítica de los estadios anteriores, el meme verde también ha dirigido sus andanadas hacia todos los estadios post-verde, con resultados más que desafortunados, tomando muy difícil -y, en demasiadas ocasiones, hasta imposible- su avance hacia construcciones más holísticas e integrales.

Porque lo cierto es que el relativismo pluralista (verde) -que se encuentra más avanzado que el absolutismo mítico (azul) y que la razón formal (naranja) y se adentra en contextos indivi­dualistas ricamente texturados- se halla teñido de un fuerte sub­jetivismo. Y ello significa que su visión de la verdad y la bondad está muy determinada por las preferencias individuales (con tal de que el individuo no dañe a los demás). Desde esta perspectiva, lo que es cierto para usted no necesariamente lo es para mí, pues­to que lo correcto es simplemente lo que los individuos o las cul­turas deciden en un determinado momento; no existe ninguna verdad o conocimiento universal; cada persona es libre de en­contrar sus propios valores, que no tienen por qué ser los mismos que los de los demás. Se trata de una postura que puede ilustrar­se perfectamente con la frase «Tú ocúpate de tus cosas que yo lo haré de las mías».

Éste es el motivo por el cual este estadio también es conocido como el del "yo sensible". Y precisamente porque es consciente de la existencia de muchos contextos diferentes y de numerosas ver­dades diferentes (pluralismo), vuelve hacia atrás en un esfuerzo por permitir que cada verdad disponga de su propio espacio, sin marginar ni desdeñar a ninguna. Por ello, al igual que ocurre con los términos "antijerarquía", "pluralismo", "relativismo" e "iguali­tarismo", cada vez que escuche la palabra "marginación" se halla­rá muy probablemente en presencia de un meme verde.

Lamentablemente, este noble intento también tiene sus incon­venientes. Las reuniones que se atienen a los principios del meme verde tienden a discurrir de un modo muy similar: todo el mundo comienza expresando sus sentimientos (lo que suele re­querir varias horas); luego tiene lugar un proceso casi intermina­ble en el que todo el mundo expresa sus opiniones, sin llegar a to­mar, en muchos casos, ninguna decisión o curso de acción concreto, porque muy probablemente excluiría a alguien. Así pues, existe la intención de mantener un abrazo inclusivo, no marginador y compasivo de todos los puntos de vista, pero sin sa­ber exactamente cómo hacerlo, porque lo cierto es que no todos los puntos de vista tienen el mismo valor. Así es como se llega a la curiosa situación de que el éxito de la reunión no depende tan­to de llegar a una conclusión, como de haber permitido que todo el mundo tuviera la oportunidad de expresar sus sentimientos. Puesto que se supone que ninguna visión es intrínsecamente me­jor que otra, no puede recomendarse ningún curso real de acción más que el de compartir todas las visiones y, en el caso de que al­guien exponga una afirmación con convencimiento, se considera como un ejemplo de opresión autoritaria. En los años sesenta cir­culaba un refrán muy común que decía algo así como que «la li­bertad es una reunión interminable»... pues bien, no cabe la me­nor duda de que la parte "interminable" era cierta.

El relativismo pluralista es la actitud dominante en el mundo académico. Como bien resume Colin McGuinn: «Según esta concepción, la razón humana es intrínsecamente local, cultural­mente relativa, arraigada en los hechos cambiantes de la natura­leza y la historia humana, una cuestión de "prácticas", "formas de vida", "marcos de referencia" y "esquemas conceptuales" di­ferentes. No existe ninguna norma de razonamiento que trascien­da lo que es aceptado por una sociedad o una época determinada y no existe justificación objetiva alguna para la creencia de que todo el mundo debe respetar el dolor del mal funcionamiento cognitivo. De este modo diferentes personas pueden asumir legí­timamente pautas de acción distintas. La única justificación, en última instancia, de una creencia asume la forma de "que sea jus­tificada para mí"»." Como dice Clare Graves: «Este sistema con­templa el mundo desde una perspectiva relativa y el pensamien­to pone un énfasis radical y compulsivo en verlo todo desde un marco de referencia relativo y subjetivo».

Tal vez ahora resulte evidente que el hecho de que el relativis­mo pluralista asuma una postura tan subjetivista lo toma especial­mente proclive a caer en el narcisismo. Y ése es, precisamente, el meollo del problema, porque el pluralismo se convierte de mane­ra inadvertida en un superimcín para el narcisismo, en el hogar de la cultura del narcisismo y no hay que olvidar que el narcisismo es el gran destructor de cualquier cultura, en general, y de cualquier TOE, en particular (puesto que se niega a salir de su propia órbita subjetiva y no puede permitir la existencia de otras verdades dis­tintas a la suya). Así pues, el primero de los obstáculos que impi­den la emergencia de una auténtica TOE es, desde mi punto de vista, la cultura del narcisismo.

Con la emergencia del pensamiento de segundo grado, sin embargo, las jerarquías resurgen de nuevo, pero esta vez de un modo más amable y anidado. Se trata de jerarquías anidadas -que también se denominan jerarquías del desarrollo- como la que va desde los átomos hasta las moléculas, las células, los or­ganismos, los ecosistemas, la biosfera y el universo.' Cada una de esas unidades, no importa lo "humilde" que sea, es absolutamen­te crucial para la secuencia entera: destruya los átomos y acaba­rá simultáneamente con las moléculas, las células, los ecosiste­mas, etc. Al mismo tiempo, cada ola superior envuelve y engloba a sus predecesoras -los ecosistemas contienen organismos que, a su vez, contienen células que, a su vez, contienen molécula-, en un proceso de desarrollo que es, al mismo tiempo, envolvente. Por ello cada ola es cada vez más inclusiva, más abarcadora y más integral y, simultáneamente, menos marginadora, menos ex­clusivista y menos opresiva. (Cada ola sucesiva "trasciende a la vez que incluye", es decir, trasciende su propia estrechez para in­cluir a las demás.) Como ocurre con los procesos de crecimiento naturales, la misma espiral del desarrollo constituye una jerar­quía anidada, una jerarquía del desarrollo.

La transformación integral

Parece, pues, que entre el 1 y el 2% de la población mundial se halla en un estadio integral propio del pensamiento de segundo grado, pero que cerca del 20% está en el meme verde, a punto de experimentar la transformación integral a la que Clare Graves ha calificado de auténtico "salto cuántico".

Los factores, pues, que favorecen el "salto cuántico" a la si­guiente ola integral -que el individuo se haya hartado del meme verde hasta el punto de estar dispuesto a abandonarlo, que expe­rimente algún tipo de disonancia con el estado presente, que esté buscando algo más profundo, más amplio y más significativo­pueden resumirse en dos puntos fundamentales: una visión inte­gral y una práctica integral.

La primera de ellas nos proporciona una cierta comprensión y, en este sentido, nos ayuda a superar la disonancia y a aventurar­nos a experimentar una apertura más amplia y más profunda. La práctica integral, por su parte, consolida más concretamente to­dos esos factores para que no terminen convirtiéndose en meras ideas abstractas y nociones vagas.Un mapa más integral

¿Qué es lo que podríamos decir acerca de un modelo más in­tegral de las posibilidades humanas? Antes de poder abordar las aplicaciones de una visión más integral en el campo de la educa­ción, de la política, de la empresa, de la salud, etc., necesitamos tener alguna idea general sobre lo que estamos aplicando. ¿Qué tipo de mapa podemos utilizar cuando pasamos del relativismo pluralista al integralismo universal? Recordemos que un mapa más integral debería incluir:

· múltiples niveles u olas de la existencia, mostrándonos así una gran holoarquía que abarque el espectro completo de

la conciencia, desde la materia hasta el cuerpo, la mente, el alma y el espíritu (o desde beige hasta púrpura, rojo, azul, naranja... lo sutil lo causal y lo no-dual). Desplazándose a través de esos niveles del desarrollo, existen:

· muchas corrientes, módulos o líneas diferentes del desa­rrollo, entre las que cabe destacar la cognitiva, la moral, la espiritual, la estética, la somática, la imaginativa, la inter­personal, etc. (en este sentido, por ejemplo, uno puede ser cognitivamente naranja, emocionalmente púrpura, moral­mente azul, etc.). Además, en casi todos los estadios del desarrollo, uno tiene la posibilidad de acceder a:

·muchos estados diferentes de conciencia, como la vigilia, el sueño, el sueño sin sueños y los estados alterados, no-ordi­narios y meditativos (muchos de los cuales pueden presen­tarse en cualquier nivel de cualquier línea, de modo que, en casi cualquier estadio del desarrollo, uno puede tener acce­so a una gran variedad de experiencias religiosas);"

·muchos tipos diferentes de conciencia, lo cual incluye los tipos del género, los tipos de personalidad (como la tipolo­gía eneagramática, la de Myers-Briggs, la junguiana), etc. Estos tipos pueden ocurrir en los distintos niveles, líneas y estados;

· muchos factores orgánicos y estados cerebrales (propios del cuadrante superior-derecho que hoy en día recibe una gran atención por parte de la psiquiatría, las ciencias cog­nitivas y la neurobiología, aunque debo destacar que, por más importante que sea, no es más que "una cuarta parte" de la historia);

· el extraordinario impacto de muchos factores culturales, como la rica textura de las diversas realidades culturales, los contextos que operan a modo de sustrato, las percepciones plurales, la semántica lingüística, etc., ninguno de los cuales debe soslayarse sino que, por el contrario, debe ser incluido e integrado en el amplio marco de una visión aperspectivis­ta-integral. (Por otra parte, "una práctica transformadora au-ténticamente integral" debería también conceder el adecua­do peso a las relaciones, la comunidad, la cultura y los fac­tores intersubjetivos, en general, no sólo como un reino de aplicación de la visión espiritual, sino como una herramien­ta de transformación espiritual);

· las fuerzas que se derivan del sistema social, en todos los niveles (desde la naturaleza hasta las estructuras humanas, como el fundamento tecnoeconómico y también la impor­tantísima relación que mantienen con los sistemas sociales no humanos, desde Gaia hasta los ecosistemas);

· aunque no haya hablado de ello en esta simple revisión su­maria, una visión global tampoco debe soslayar la impor­tancia del yo en tanto que navegante del gran Río de la Vida. Desde esta perspectiva, el yo no es tanto una entidad monolítica como una sociedad de yoes que giran en torno a un centro de gravedad que opera a modo de aglutinante de las muchas olas, estados, corrientes y reinos, en una es­pecie de organización unificada cuya interrupción, en cualquiera de los estadios, puede ocasionar un problema patológico. `

Éstos son algunos de los muchos factores que debería incluir cualquier visión realmente holónica del Kosmos, ya que cual­quier modelo que no incluya de un modo coherente todos estos ítems no es un modelo integral. La mayor parte de mi obra se ha centrado en presentar al lector las conclusiones de investigadores que operan con las concepciones del segundo grado, tanto de fuentes premodernas, como de fuentes modernas o de fuentes postmodernas, es decir, de investigadores que tienen en cuenta el espectro completo de la conciencia y de sus múltiples olas, co­rrientes, estados y reinos. En el mejor de los casos, se trataría de presentar una visión omninivel y omnicuadrante que englobase las múltiples modalidades de la totalidad del espectro, una visión que incluyera la mayor cantidad de evidencia posible procedente del mayor número posible de investigadores.